CANTO DE ENTRADA: Hoy se enciende una llama.
JUAN EL PRECURSOR
«Pueblo de Sión: mira al Señor que viene a salvar a los pueblos. El Señor hará oír su voz gloriosa en la alegría de vuestro corazón.» (Antífona de Entrada, Is 30: 19, 30)
«Dios omnipotente y misericordioso, haz que ninguna ocupación terrena sirva de obstáculo a quienes van presurosos al encuentro de tu Hijo, antes bien, que el aprendizaje de la sabiduría celestial, nos lleve a gozar de su presencia. Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.» (Oración Colecta)
INICIO DE LA CELEBRACIÓN EN TORNO A LA CORONA DE ADVIENTO
Guía: En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Todos: Amén.
Guía: Ven Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles.
Todos: Y enciende en ellos el fuego de tu amor.
Guía: Envía tu Espíritu creador.
Todos: Y renueva la faz de la tierra.
Guía: ¡Oh Dios, que has iluminado los corazones de tus fieles con la luz del Espíritu Santo!, haznos dóciles a sus inspiraciones para gustar siempre del bien y gozar de su consuelo. Por Jesucristo Nuestro Señor.
Todos: Amén.
BIENVENIDA
Guía: Una vez más nos reunimos, atentos al anuncio de la llegada de nuestro Señor. Se acerca la gran fiesta de Navidad, la fiesta del Nacimiento de Jesús en Belén y en nuestros corazones. Preparémonos a recibir a nuestro Salvador reuniéndonos en torno a esta corona.
(Se enciende la segunda vela)
Que al ir encendiendo cada una de sus velas se disipen las tinieblas del pecado y comience a clarear la luz de tu presencia en nuestras almas. Que por el espíritu de oración, penitencia y sacrificio, la caridad en nuestra vida nos prepare para recibirte y anuncie a los que nos rodean tu presencia entre nosotros.
PALABRA DE DIOS
Guía: Escuchemos la palabra de Dios.
Lector: Lectura del Santo Evangelio según San Mateo (Mt 3, 1-12)
Todos: Gloria a Ti, Señor.
Lector: Arrepiéntanse, porque el Reino de los cielos está cerca.
En aquel tiempo, comenzó Juan el Bautista a predicar en el desierto de Judea, diciendo: “Arrepiéntanse, porque el Reino de los cielos está cerca”. Juan es aquel de quien el profeta Isaías hablaba, cuando dijo: Una voz clama en el desierto: Preparen el camino del Señor, enderecen sus senderos. Juan usaba una túnica de pelo de camello, ceñida con un cinturón de cuero, y se alimentaba de saltamontes y de miel silvestre. Acudían a oírlo los habitantes de Jerusalén, de toda Judea y de toda la región cercana al Jordán; confesaban sus pecados y él los bautizaba en el río. Al ver que muchos fariseos y saduceos iban a que los bautizara, les dijo: “Raza de víboras, ¿quién les ha dicho que podrán escapar al castigo que les aguarda? Hagan ver con obras su arrepentimiento y no se hagan ilusiones pensando que tienen por padre a Abraham, porque yo les aseguro que hasta de estas piedras puede Dios sacar hijos de Abraham. Ya el hacha está puesta a la raíz de los árboles, y todo árbol que no dé fruto, será cortado y arrojado al fuego. Yo los bautizo con agua, en señal de que ustedes se han arrepentido; pero el que viene después de mí, es más fuerte que yo, y yo ni siquiera soy digno de quitarle las sandalias. Él los bautizará en el Espíritu Santo y su fuego. Él tiene el bieldo en su mano para separar el trigo de la paja. Guardará el trigo en su granero y quemará la paja en un fuego que no se extingue”.
Lector: Palabra del Señor…
Todos: Gloria a Ti, Señor, Jesús.
REFLEXIÓN
Guía: El Evangelio de este segundo domingo de Adviento nos presenta la figura de San Juan Bautista, el cual según una célebre profecía de Isaías se retiró al desierto de Judea y, con su predicación, llamó al pueblo a convertirse para estar preparado para la inminente venida del Mesías… El precursor de Jesús, situado entre la Antigua y la Nueva Alianza, es como una estrella que precede la salida del Sol, de Cristo, es decir, de Aquel sobre el cual –según otra profecía de Isaías– «reposará el espíritu del Señor: espíritu de sabiduría e inteligencia, espíritu de consejo y fortaleza, espíritu de ciencia y temor del Señor» (Is 11, 2).
En este tiempo de Adviento, también nosotros estamos llamados a escuchar la voz de Dios, que resuena en el desierto del mundo a través de las Sagradas Escrituras, especialmente cuando se predican con la fuerza del Espíritu Santo. De hecho, la fe se fortalece cuanto más se deja iluminar por la Palabra divina, por «todo cuanto –como nos recuerda el apóstol San Pablo– fue escrito en el pasado… para enseñanza nuestra, para que con la paciencia y el consuelo que dan las Escrituras mantengamos la esperanza» (Rm 15, 4). El modelo de la escucha es, además, la Virgen María: “Contemplando en la Madre de Dios una existencia totalmente modelada por la Palabra, también nosotros nos sentimos llamados a entrar en el misterio de la fe, con la que Cristo viene a habitar en nuestra vida. San Ambrosio nos recuerda que todo cristiano que cree, concibe en cierto sentido y engendra al Verbo de Dios en sí mismo”.
Preparémonos interiormente a la Navidad mediante la conversión del corazón, que nos permita acoger la venida de Jesús con los sentimientos de gozo, disponibilidad y fe de María. ¡Que Ella nos acompañe en este camino! A la Virgen María –en cuyo seno habitó el Hijo del Altísimo– y que cada 8 de diciembre celebramos en la solemnidad de la «Inmaculada Concepción», le pedimos insistentemente que nos sostenga en este camino espiritual, para así acoger con fe y con amor la venida del Salvador.
Guía: Compromiso: Pongámonos en presencia de Dios y meditemos:En el contacto con Dios, a través de la oración nos damos cuenta de lo que aún tenemos que cambiar. La conversión es un proceso de todos los días, y tiene sólo un límite: el ser perfectos como nuestro Padre Celestial es perfecto.
Guía: Elevemos ahora nuestras peticiones al Señor y respondamos a cada una de ellas, diciendo: “Ven Señor, Jesús”
Lector: *Por la paz en el mundo, para que en este tiempo de Adviento se viva con mayor intensidad el amor y la solidaridad, roguemos al Señor… Todos: Ven Señor, Jesús.
*Por cada uno de nosotros, para que hagamos esfuerzos por caminar al encuentro del Señor Jesús, que es la “Luz del Mundo”, roguemos al Señor… Todos: Ven Señor, Jesús.
*Por nuestra familia, para que a ejemplo de la familia de Nazaret vivamos el amor mutuo y nos preparemos para la venida de tu Hijo, roguemos al Señor… Todos: Ven Señor, Jesús.
*Para que Santa María aliente nuestros pasos en este Adviento, y sea Ella quien nos enseñe a crecer en confianza y esperanza en la venida del Salvador, roguemos al Señor… Todos: Ven Señor, Jesús.
Guía: En el marco del Jubileo 2025, oremos:
Todos: Te alabamos, Señor, por tu infinita bondad. En este Jubileo abre nuestros ojos a la belleza de tu creación, para que nuestros corazones puedan gozar en la admiración por la grandeza de tus obras”. Amén.
DESPEDIDA
Guía: Señor, gracias por reunirnos una vez más en torno a esta corona. Ayúdanos a vivir intensamente este Adviento y prepararnos para recibirte. Por Cristo Nuestro Señor.
Todos: Amén.
Guía: En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Todos: Amén.





