CANTO DE ENTRADA: Hoy se enciende una llama.
YA LA GLORIA ESTÁ CERCA
«Cielos, destilen el rocío; nubes, lluevan la salvación; que la tierra se abra, y germine el Salvador..» (Antífona de Entrada, Is 45, 8)
«Te pedimos, Señor, que infundas tu gracia en nuestros corazones, para que, habiendo conocido, por el anuncio del ángel, la encarnación de tu Hijo, lleguemos, por medio de su pasión y de su cruz, a la gloria de la resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos…» (Oración Colecta)
INICIO DE LA CELEBRACIÓN EN TORNO A LA CORONA DE ADVIENTO
Guía: En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Todos: Amén.
Guía: Ven Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles.
Todos: Y enciende en ellos el fuego de tu amor.
Guía: Envía tu Espíritu creador.
Todos: Y renueva la faz de la tierra.
Guía: ¡Oh Dios, que has iluminado los corazones de tus fieles con la luz del Espíritu Santo!, haznos dóciles a sus inspiraciones para gustar siempre del bien y gozar de su consuelo. Por Jesucristo Nuestro Señor.
Todos: Amén.
BIENVENIDA
Guía: Una vez más nos reunimos, atentos al anuncio de la llegada de nuestro Señor. Se acerca la gran fiesta de Navidad, la fiesta del Nacimiento de Jesús en Belén y en nuestros corazones. Preparémonos a recibir a nuestro Salvador reuniéndonos en torno a esta corona.
(Se enciende la cuarta vela)
Que al ir encendiendo cada una de sus velas se disipen las tinieblas del pecado y comience a clarear la luz de tu presencia en nuestras almas. Que por el espíritu de oración, penitencia y sacrificio, la caridad en nuestra vida nos prepare para recibirte y anuncie a los que nos rodean tu presencia entre nosotros.
PALABRA DE DIOS
Guía: Escuchemos la palabra de Dios.
Lector: Lectura del Santo Evangelio según San Mateo (MT 18, 1-24)
Todos: Gloria a Ti, Señor.
Lector: Jesús nació de María, desposada con José, hijo de David. Cristo vino al mundo de la siguiente manera: Estando María, su madre, desposada con José, y antes de que vivieran juntos, sucedió que ella, por obra del Espíritu Santo, estaba esperando un hijo. José, su esposo, que era hombre justo, no queriendo ponerla en evidencia, pensó dejarla en secreto. Mientras pensaba en estas cosas, un ángel del Señor le dijo en sueños: “José, hijo de David, no dudes en recibir en tu casa a María, tu esposa, porque ella ha concebido por obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás el nombre de Jesús, porque Él salvará a su pueblo de sus pecados”. Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que había dicho el Señor por boca del profeta Isaías: He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, a quien pondrán el nombre de Emmanuel, que quiere decir Dios-con-nosotros. Cuando José despertó de aquel sueño, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y recibió a su esposa.
Lector: Palabra del Señor…
Todos: Gloria a Ti, Señor, Jesús.
REFLEXIÓN
Guía: En este Cuarto Domingo de Adviento el Evangelio de San Mateo narra cómo sucedió el nacimiento de Jesús situándose desde el punto de vista de San José. Él era el prometido de María, la cual –y antes de que vivieran juntos– «sucedió que ella, por obra del Espíritu Santo, estaba esperando un hijo» (Mt 1, 18). El Hijo de Dios, realizando una antigua profecía (Is 7, 14), se hace hombre en el seno de una virgen, y ese misterio manifiesta a la vez el amor, la sabiduría y el poder de Dios a favor de la humanidad herida por el pecado. San José se nos presenta aquí como hombre «justo» (Mt 1, 19), fiel a la ley de Dios, disponible a cumplir su voluntad. Por eso entra en el misterio de la Encarnación después de que un ángel del Señor, apareciéndosele en sueños, le invita a no temer el tomar por esposa a su prometida (Mt 1, 20-21). Abandonando el pensamiento de repudiar en secreto a María, la toma consigo, porque ahora sus ojos ven en ella la obra de Dios. A pesar de haber experimentado turbación, José actúa «como le había ordenado el ángel del Señor», seguro de hacer lo que debía. También poniendo el nombre de «Jesús» a ese Niño que rige todo el universo, él se inserta en el grupo de los servidores humildes y fieles, parecido a los ángeles y a los profetas, parecido a los mártires y a los apóstoles. San José anuncia los prodigios del Señor, dando testimonio de la virginidad de María, de la acción gratuita de Dios, y custodiando la vida terrena del Mesías. En él, además, se perfila el hombre nuevo, que mira con fe y valentía al futuro, no sigue su propio proyecto, sino que se confía totalmente a la infinita misericordia de Aquel que realiza las profecías y abre el tiempo de la salvación… Invoquemos con confianza a la Virgen María, la llena de gracia «adornada de Dios», para que, en la Navidad ya inminente, nuestros ojos se abran y vean a Jesús, y el corazón se alegre en este admirable encuentro de amor.
Guía: Compromiso: Pongámonos en presencia de Dios y meditemos: Al igual que nuestra Santísima Madre la Virgen María, debemos estar dispuestos a tener como único propósito en la vida hacer la voluntad del Señor, y meditar en nuestro corazón el misterio del nacimiento de Cristo. ¿Estoy dispuesto a cumplir y ser fiel al igual que María lo fue en su vida? (Reflexión en silencio)
Guía: Elevemos ahora nuestras peticiones al Señor, respondiendo a cada una de ellas: “Por intercesión de tu Madre, escúchanos.”
Lector: *Por la paz en el mundo, para que en este tiempo de Adviento se viva con mayor intensidad el amor y la solidaridad, roguemos al Señor… Todos: Por intercesión de tu Madre, escúchanos.
Lector: *Para que las fiestas del nacimiento de nuestro Salvador alejen las tinieblas de quienes viven sumergidos en dudas e incertidumbres, y colmen los deseos de quienes se sienten descorazonados y tristes, roguemos al Señor… Todos: Por intercesión de tu Madre, escúchanos.
Lector: *Para que nos dispongamos a recibir a Cristo como lo recibieron María y José, y como ellos conserven sus palabras en el corazón, roguemos al Señor… Todos: Por intercesión de tu Madre, escúchanos.
Lector: *Para que hagamos esfuerzos por caminar al encuentro del Señor Jesús, que es la “Luz del Mundo”, roguemos al Señor… Todos: Por intercesión de tu Madre, escúchanos.
Lector: Señor Dios, que has mostrado la gratuidad y la fuerza de tu amor eligiendo las entrañas purísimas de María para revestir de carne mortal a tu Hijo, haz que también nosotros sepamos engendrar espiritualmente tu Verbo, escuchando tu palabra y obedeciendo a la fe. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Todos: Amén.
Guía: En el marco del Jubileo 2025, oremos:
Todos: “Señor, fuente de toda sabiduría, guíanos en este Jubileo, dónanos corazones abiertos y mentes iluminadas para comprender y vivir plenamente los dones de la misericordia y del perdón.” Amén.
DESPEDIDA
Guía: Señor, gracias por reunirnos una vez más en torno a esta corona. Haz que la presencia de la Santísima Virgen María nos ayude a dar ese último esfuerzo para estar listos y recibirte. Permítenos acompañarla durante estos últimos días en su camino a Belén para recibirte. Por Cristo Nuestro Señor.
Todos: Amén.
Guía: En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Todos: Amén.





